Mienteme, riete en mi propia cara, sólo improvisa, haz algo verdaderamente inteligente que me haga odiar tu nombre para siempre. Quizá desees no poder tocar nunca a otra mujer, dejame decirte que no estas tan lejos de ese deseo, cada día encuentras formas nuevas para herirme.
Yo sóla no puedo salir de esto, soy solo una idiota, siempre poniendo mi corazón a tu disposición.
Ahora sé que hasta el día en que decidas cambiar las reglas seguiré como una estúpida besando el suelo por el que pisas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario